POBREZA, MUJERES, ABORTO
Extraído de la novela "NO ES UN RÍO" de SELVA ALMADA (2020). En la estación de policía, si se puede llamar así a una pieza apenas más grande que una garita, con un excusado afuera, estaban solo él y el comisario, un tipo unos años más grande, llamado Arroyo. Amílcar Arroyo. Estaba sentado con una muchacha que podía ser su hija y que estaba de encargue del segundo, por entonces. Un día la chica vino a traerles un tupper con comida y Enero se la quedó mirando cuando se iba. Arroyo lo advirtió y le dijo sonriendo que no había nada mejor que una conchita apretada, que esta, ahora que estaba por parir el segundo, estaba perdiendo la gracia. Igual la culpa es mía. Dijo. No tendría que haberla echado a perder tan rápido. Pero me gusta montar en pelo, qué le voy a hacer. Dijo y largó una carcajada. Enero pensó qué podía haberle visto la chica a Arroyo. Fuera del uniforme, Arroyo era un muerto de hambre igual que cualquier otro del pueblo. Mientras comían el guiso recalent...